El uso del chupete se encuentra muy arraigado en las sociedades
desarrolladas, ya que calma el llanto de un bebé, ayuda a conciliar el
sueño y reduce el estrés y el dolor en procedimientos desagradables.
Muchos
profesionales sanitarios y la sociedad en general piensan que son
inofensivos e incluso beneficiosos y necesarios para el desarrollo del
lactante. Su utilización es motivo de controversia entre los
profesionales que recomiendan o desaconsejan su uso basándose algunas
veces en experiencias personales y no siempre en pruebas científicas.
Sin embargo, su uso se ha relacionado con acortamiento del tiempo de
amamantamiento y dificultades en la lactancia. Otros beneficios del
chupete, bien estudiados y demostrados, están relacionados con su efecto
analgésico y con el estímulo de la succión no nutritiva en niños
prematuros y a término.
El debate sobre su utilización o no es,
actualmente, motivo de controversia pero es importante que los
profesionales de la salud y los padres conozcan los riesgos y beneficios
que conlleva el uso del chupete en relación a la lactancia materna.
Revisión de la evidencia: uso del chupete y lactancia materna
La
leche materna es el alimento de elección del lactante humano, de forma
exclusiva durante los primeros 6 mes y junto con otros (complementarios)
hasta los 2 años o más, según deseen mutuamente madre e hijo.
Entre
los factores que tradicionalmente son considerados nocivos para la
lactancia materna se encuentra el chupete. Esta situación queda recogida
en el paso 9 de la Iniciativa Hospital Amigo de los Niños, que indica
“No dar a los niños alimentados al pecho tetinas o chupetes
artificiales” .
Se han alegado varias teorías para explicar la
asociación entre el uso del chupete y los resultados negativos respecto a
la lactancia materna . Algunos consideran que al satisfacer la
necesidad de succión con el chupete, disminuye el estímulo y el vaciado
del pecho materno, lo que conduce a una disminución de la producción
láctea que podría condicionar un destete precoz. Otros autores
encuentran una relación con el aumento de dificultades en el enganche y
con alteraciones en el mecanismo de succión: el llamado “síndrome de
confusión” 3 y, por último, algunos autores como Kramer 4 especulan que
el uso del chupete no sea la verdadera causa del destete sino que se
trate de un marcador de dificultades en la lactancia o de una escasa
motivación para lactar.
En el documento sobre evidencia
científica de los 10 pasos se hace referencia a estudios observacionales
que demuestran una fuerte asociación entre el uso del chupete y el
abandono precoz de la lactancia .
Algunos expertos han observado
una relación dosis respuesta en el sentido de que a mayor utilización
del chupete menor duración de la lactancia materna.
Recomendaciones del Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría sobre el uso del chupete
El
Comité de Lactancia Materna de la AEP reconoce que en el momento actual
hay una controversia importante en cuanto al uso del chupete y por ello
hace las siguientes recomendaciones:
Debe recomendarse la
lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses de vida; En los
recién nacidos amamantados es mejor evitar el chupete durante los
primeros días de vida y no desaconsejarlo cuando la lactancia materna
está bien establecida, habitualmente a partir del mes de vida.
Los
profesionales deben conocer que en ocasiones el uso del chupete es un
marcador de que existen dificultades en la lactancia, por lo que deben
identificar estas situaciones y adquirir las habilidades necesarias para
ayudar adecuadamente a las madres, tanto con la técnica de la lactancia
como infundiéndoles confianza en sí mismas.
Para evitar otros
efectos adversos del uso del chupete se recomienda, en todos los niños,
limitar su uso hasta el año de vida, lo cual incluye las edades en las
que el lactante tiene más necesidad de succionar.
Los
profesionales de la salud deben conocer que, además del chupete, existen
otras maniobras para calmar a un bebé como son el contacto piel con
piel y otros métodos de succión no nutritiva; Corresponde a los
profesionales de salud proporcionar a los padres una información
equilibrada, no sesgada, sobre la evidencia disponible de los beneficios
y perjuicios del uso del chupete que les ayuden a adoptar sus
decisiones. Los responsables son en último término los padres.
Es
necesario seguir investigando para comprender mejor el papel de los
chupetes en su posible interferencia en la duración de la lactancia o en
la aparición de problemas con la misma y estudiar las diferencias de su
efecto en las diferentes culturas y tipos de mujer.
Recomendaciones de otras Sociedades e Instituciones
La
Academia Americana de Pediatría (AAP) recomienda que en los niños
alimentados al pecho el uso del chupete se posponga hasta la edad de 1
mes, para lograr que la lactancia materna quede bien establecida.
La AAP recomienda retirar el chupete al año de vida para evitar otros efectos adversos derivados de la utilización del chupete.
La
Liga de la Leche Internacional (LLI) reconoce que el chupete puede
suponer un riesgo para los bebés amamantados y recomienda que se evite
su uso hasta que la lactancia esté bien establecida (3-4 semanas), y que
no se ofrezca un chupete a los recién nacidos que tienen problemas de
agarre o para satisfacer su instinto de succión. Sin embargo, reconocen
que hay momentos en que un chupete puede sustituir el pecho de la madre y
puede reconfortar a un bebé que, por una u otra razón, está demasiado
alterado o nervioso para mamar.